El primer enemigo de la productividad en la oficina son las interrupciones, ya sea por herramientas de chat, mensajería instantánea, o los compañeros. Un constante flujo de información que nos “bombardea”, merma nuestra productividad y nos agota física y mentalmente.
Analizado fríamente, la solución parece sencilla: impedir las distracciones. ¿Pero porqué nos distraemos tanto?

La culpa la tiene nuestro cerebro y como está diseñado, que tiende a privilegiar la nueva información con respecto a cualquier cosa. La promesa de nueva información genera dopamina, responsable de la sensación de bienestar que experimentamos después de recibir la información. El cerebro entra en un bucle que responde a una fórmula muy similar a la siguiente: nueva información + dopamina = placer. El efecto colateral de esta distracción es el rápido agotamiento de nuestra energía.
Un estudio del neurólogo Daniel Levitin sugiere que cuando estamos relajados nuestro cerebro entra en un modo “descanso” en el que solo consume 11 calorías por hora. En el caso de tener que estar concentrado en la lectura de un libro por ejemplo, el consumo llega a las 42 calorías por hora.
Pero cuando se enfrenta a interrupciones constantes y a nuevas llamadas de atención que cambian el tipo de información que recibe, el consumo energético se dispara, llegando hasta las 65 calorías por hora. Es por ello que nuestra fuerza de voluntad y capacidad de decisión son inversamente proporcionales a la “carga cognitiva” que tengamos. De este modo, podemos decir que tu aplicación de mensajería instantánea te sobrecarga y te deja sin energías para tomar buenas decisiones.
Además de todo esto, por si fuera poco, las aplicaciones de mensajería no son capaces de organizar tus chats y conversaciones de modo que puedas priorizar las actividades en las que te encuentras inmerso. Caemos en la procrastinación, segundo enemigo de la productividad, dejando de lado actividades y tareas que debemos realizar, para hacerlas en otro momento o incluso olvidarlas para volver a retomarlas más adelante porque otras nos resultan más agradables.
Como tercer y último enemigo de la productividad, tenemos la falta de planificación. Se trata de un problema que afecta notoriamente a la productividad en el trabajo. La planificación es muy importante cuando nos encontramos inmersos en muchos proyectos y debemos de conocer en qué fase se encuentra cada uno de ellos, además de todo el contenido de estos.
EPC-Tracker es una herramienta multiplataforma de gestión de proyectos que resuelve todos los problemas derivados de estos enemigos de la productividad. Entre las nuevas actualizaciones de las que dispone, y para acabar con la sobrecarga de notificaciones, hemos creado un sistema de menciones que simplifica el trabajo y la urgencia de las comunicaciones. Muy fácil, si no te han mencionado no es importante.

Por si esto fuera poco, otra de las actualizaciones de las que dispone EPC-Tracker es la posibilidad de filtrar las actividades por importancia y ajustándolas para que solamente sean notificadas las novedades en las actividades que consideres.
La lista de actividades y el calendario nos sirve para evitar la procrastinación filtrando, priorizando y planificando las actividades que debemos realizar. Tenerlas registradas para no olvidarlas y crear alertas para la realización de las mismas.
Como ven, EPC-Tracker mantiene una lucha constante contra los problemas de productividad y evoluciona constantemente solucionando todas aquellas cuestiones relativas al caos en el trabajo.

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