La innovación y la sostenibilidad son dos pilares fundamentales en el sector de la construcción de cara al futuro. En este sentido, la construcción sostenible es uno de los pilares del futuro. Tanto es así que dentro de un año se estima que el 60% de las constructoras duplicarán el número de sus proyectos sostenibles.

A partir de ahora, el sector de la construcción dejará de compararse con algo poco ecológico y perjudicial para el planeta. Gracias a la aparición de novedosos sistemas y tecnologías, se han creado nuevos caminos hacia la sostenibilidad.

Construir sin dañar el paisaje

La meta de las construcciones sostenibles es satisfacer las necesidades del ser humano sin comprometer a las futuras generaciones. Con el fin de conseguir esto, se deben seguir tres principios básicos:

El entorno y la orientación. Son dos de los elementos fundamentales que se deben tener en cuenta. Hace referencia al lugar físico en que se va a llevar a cabo el proyecto de obra. En este sentido, se trata de analizar el entorno para adaptarse lo máximo posible y así evitar daños innecesarios.

Los recursos naturales. En la sostenibilidad también está el ahorro. De nada sirve contar con un equipo humano excelente si no se colabora con la naturaleza para optimizar los recursos naturales existentes.

Los principios ecológicos. Antes de dar comienzo al proyecto, se debe justificar la necesidad de llevarlo a cabo y, a su vez, buscar la equidad; es decir, una distribución justa de los costes y beneficios que se generarían. En ocasiones puede surgir la pregunta: ¿De verdad hace falta construir esto?

♻️ ¿Es sostenible este edificio?

A la hora de llevar a cabo un proyecto de edificación sostenible, es preciso tener en cuenta que el trabajo puede llegar a ser muy laborioso y complejo. Esto ocurre porque los principios anteriores exigen tanto a la arquitectura sostenible como al resto de actores implicados en este tipo de construcción.

Algunos rasgos imprescindibles que debería tener un edificio sostenible, serían los siguientes:

  • Reciclaje. Una premisa fundamental es que los materiales utilizados para el desarrollo del proyecto sean reciclados, en su mayoría. Por ello, la primera norma es reutilizar.
  • Agua. La cantidad de agua que se derrocha normalmente es muy elevada, casi 130 litros al día por cada habitante. Por este motivo, cuando se comienza de cero una edificación es esencial planificar qué uso se hará del agua. Fundamentalmente, será un uso sostenible y se conseguirá reutilizando las aguas residuales, previamente tratadas, y recogiendo agua de lluvia.
  • Energía solar. Confiar en los paneles para conseguir electricidad, calefacción y agua caliente es una de las mejores inversiones, pues está previsto que no se agote hasta dentro de unos 4.500 millones de años.
  • Luz natural. Sostenibilidad es sinónimo de aprovechar. ¿Cuál es la mejor forma de aprovechar los recursos naturales? Mediante el diseño de espacios abiertos que permitan aprovechar al máximo la luz natural. 
  • Materiales con bajos niveles de carbono. Previo al comienzo de la construcción de cualquier edificación, los materiales que se van a utilizar deben encontrarse en el lugar, teniendo en cuenta que otros deben fabricarse. Este proceso conlleva una fase de transporte y fabricación que emite una serie de gases contaminantes a la atmósfera. Por ello, las constructoras sostenibles apuestan cada vez más por un transporte ecológico mediante el uso de modelos híbridos.
Sostenibilidad

📊 Sostenibilidad: ¿Coste o inversión?

Sin duda alguna, se trata de una inversión. Pese a que está garantizado que las construcciones sostenibles son el futuro, el número de construcciones de esta índole aún es reducido. Esto se debe, en parte, a que la construcción o adquisición de un edificio de estas características sigue siendo más caro que la opción tradicional.

Sin embargo, pese a tratarse de costes elevados, hay estudios que aseguran que esta diferencia de precios es capaz de amortizarse en un período de entre 5 a 15 años. ¿Cómo es posible? Esto puede conseguirse gracias a los incrementos en el ahorro de agua, luz y calefacción, así como en mantenimiento, ya que son materiales de alta durabilidad.

Por ejemplo, Endesa ha conseguido reducir en diez años un 46% de las emisiones de dióxido de carbono. Al mismo tiempo, se ha reducido un 15% la generación de residuos y se ha subido hasta el 75% de reciclaje.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *