Más de 10 años después de “la muerte del ladrillo”, el sector se encuentra en un momento que pocos imaginaban: hay obra pero faltan obreros. La poca cualificación de los jóvenes y el alejamiento de los mismos a otros sectores, ha producido un envejecimiento peligroso en las cuadrillas.

Vuelven a verse las grúas

El sector inmobiliario está repuntando en estos momentos y volvemos a ver (por fin) grúas que asoman entre los edificios. Una muy buena señal después de una etapa de la que parecía imposible salir.

La Fundación Laboral de la Construcción publicó recientemente un informe en el que advierte de que, uno de los principales retos y necesidades del sector es el rejuvenecimiento de sus plantillas.

En 2018, trabajaban en ese ámbito algo más de 1,22 millones de empleados, la mitad que en 2008, cuando el ladrillo se vio arrastrado por la crisis económica:

de los 2,45 millones de asalariados que había en 2008 se llegó a apenas 993.500 en 2014, después de seis años continuos de pérdida de puestos laborales.

La otra cara de la moneda

Comando Actualidad” ya adelantaba estos datos el verano pasado, en su programa “Se buscan obreros”. Los profesionales coinciden en que existen muchos puestos de técnicos específicos esperando ser ocupados por personal cualificado joven. Como consecuencia, en muchas ocasiones, profesionales de un ámbito se han visto obligados a ejercer trabajos para los que no estaban formados ni autorizados.

Desde 2010, el número de matriculados en Formación Profesional y carreras técnicas dedicadas a la construcción han bajado notablemente. La crisis pasada cubrió de inseguridad al sector y alejó mucho a los jóvenes de disciplinas técnicas. En contraposición, las nuevas tecnologías han irrumpido en todos los niveles educativos, con lo que las nuevas generaciones se han convertido en auténticos nativos digitales. El desarrollo de competencias como esta, crea perfiles que encajan perfectamente con el nuevo paradigma de la construcción; la Industria 4.0 y la digitalización ya son una realidad en la obra.

Creando cantera

Está claro que el tajo se ha convertido de nuevo en un nido de trabajo. Sin embargo, es necesario que las empresas formen a los trabajadores desde la base. Y sobre todo, que éstos, se incorporen muy jóvenes a las empresas para poder sacar el máximo partido a esa formación. Como resultado, con el tiempo, se habrán creado canteras de verdaderos profesionales.

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