Los terremotos son uno de los fenómenos naturales más difíciles de preveer y evitar, independientemente de cuál sea su intensidad. Siempre producen efectos negativos que, en ocasiones, afectan a la construcción. Para tratar de reducir este fuerte impacto es necesario contar con un adecuado diseño de la estructura así como del material de construcción a emplear. Estas son dos premisas que permitirán llevar a cabo construcciones sismoresistentes.

Dificultades para su consecución

Este fenómeno natural es uno de los desastres naturales con mayor peligro en el mundo. Su capacidad de destrucción es tan grande que es capaz de derribar edificios en solo unos minutos. De hecho, esta es la principal causa por la que ingenieros han decidido invertir durante décadas para diseñar mejores sistemas resistentes.

Pero, no todos los países tienen la oportunidad y el poder adquisitivo para obtener  materiales capaces de reducir los efectos. Por lo general, los países más empobrecidos carecen de un sistema económico suficiente para abastecer este tipo de gastos. Además, la población está falta de formación provocando, en parte, que el sector de la construcción se convierta en el más afectado debido a los terremotos.

Edificios a prueba de terremotos

Existen edificios resistentes a los seísmos, también llamados edificios sismoresistentes, que buscan el punto medio entre dos factores primordiales: la resistencia y la ductilidad. Por un lado, se pretende que este tipo de edificios tengan una estructura recargada y fortalecida capaz de adaptarse a los movimientos de las placas tectónicas. Y, por otro lado, se trata de edificios con ductilidad, es decir, con la capacidad de deformarse sin llegar a romperse. De esta forma, sería posible soportar los movimientos laterales que producen los seísmos y que, al mismo tiempo, los caracteriza. 

Por tanto, el objetivo principal es conseguir que el edificio no se desplome, sino que solo pueda sufrir daños leves reparables. Para ello, se plantea la necesidad de construir vigas y pilares más grandes que estén compuestos de una mayor cantidad de acero. Del mismo modo, se recomienda conectar los cimientos del edificio de forma que queden en dos direcciones formando una cruz.

Pero, este tipo de soluciones están orientadas a edificios aún no construidos. Sin embargo, para aquellos edificios ya existentes, hay soluciones que ayudan a evitar los daños ocasionados por los terremotos como, por ejemplo:

  • Añadir muros estructurales de hormigón armado
  • Añadir barras diagonales
  • Reforzar pilares o vigas con acero, hormigón o mezcla de resinas y fibras 
  • Apoyar el edificio sobre elementos de goma

Casos de éxito en el sector de la construcción

El aeropuerto de Sabiha Gökçen en Turquía es uno de los más seguros del mundo ante terremotos. Se trata de un edificio atado a la tierra mediante 300 aisladores, sobre los cuales el edificio rueda cuando hay movimiento en la tierra.

Una estructura de 101 pisos llamada Taipei 101 en Taiwán también está diseñada para sobrevivir a los terremotos. Pero, además, es capaz de sobrevivir a vientos con fuerza de tifón. ¿Cómo lo logran? Contiene un péndulo gigante cuyo peso asciende a 662 toneladas que se encuentra suspendido en el interior. Esto permite a la bola de acero balancearse cuando ocurre un movimiento. De este modo, se consigue neutralizar el movimiento.

Al fin y al cabo, se trata de construcciones complejas que requieren un seguimiento preciso de cada una de las etapas del proceso de construcción. En este tipo de casos, lo más recomendable es contar con un software de construcción que permita tener la gestión de la obra en la mano. Esto ayudará a la consecución de edificios y zonas residenciales más exitosas y resistentes a estos fenómenos naturales.

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